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Este mes de junio hicimos nuestro tercer viaje organizado como agencia de viajes a la zona del Alto Atlas y tal como ocurrió en las anteriores veces, la experiencia ha sido todo un éxito, muy gratificante.

La salida en si la dividimos en dos posibilidades o fases, el Toubkal clásico de sube y baja y una segunda que incorporaba el Tour del Toubkal de 4 días más, a parte de los destinados a la cumbre.

Finales de junio ya es caluroso en Marruecos. Sobre todo en la llanura de Marrakech, donde durante el día llegaban a alcanzar los 45º C de temperatura a la sombra. Por suerte nosotros llegamos de noche cerrada y viajamos directamente a Imlil, donde las noches son calurosas pero no asfixiantes. La altura de 1.750 metros de hace notar.

Al día siguiente subimos con la calma al refugio. Jornada calurosa y con un paisaje totalmente cambiado a lo que nos había acostumbrado la presencia de nieve en invierno y en primavera. Sin duda las montañas se ven más estériles y tostadas, con menor brillantez en los colores y las luces, pero no por ello carecen de la hermosura genuina a la que ya nos empieza a acostumbrar la alta montaña marroquí.
Por encima de Sidi Chamharouch nos sorprende una lluvia tormentosa y un descenso acusado de las temperaturas. Solo resta la opción de continuar caminando hasta el refugio para poder comer tranquilos y en una estancia seca. Jordi, impulsado por la incombustible juventud, aprovecha la tarde para hacer un Toubkal exprés, sube y baja casi corriendo. En la cumbre nieva tímidamente.
Al día siguiente alcanzamos de nuevo el techo del Atlas en un día espléndido y completando la ascensión clásica con la subida complementaria del Toubkal oeste, 4.030 m, y el descenso por el valle norte donde divisamos los restos del avión. Curiosamente uno de los motores que quedó en la mismísima cumbre del Tibheirine, de 3.887 metros.

Por la tarde nos despedimos de José y Pablo, que bajan ya para Imlil y mañana darán por finalizada su estancia en Marruecos. A los tres restantes nos falta completar el Tour, una agradable travesía que nos sorprendió por su hermosura, por muy altas que ya teníamos las expectativas previamente.
Al tercer día atravesamos el collado de Tizi n’Ouanoums para descender por una canal de aspecto salvaje donde parece imposible que pueda existir una buena senda transitable para mulos, pero existe y baja de manera relativamente cómoda e inteligente, sorteando por el mejor lugar posible este terreno salvaje.

El final de jornada lo pasamos a las orillas del Lago de Ifni, un lugar de aspecto casi lunático, irreal. Uno de los pocos lagos naturales de la cordillera rodeado de pedregales y pedregales desnudos, Unas simples y rudimentarias cabañas cavernícolas de pastores nos servirán de cobijo para cenar a la luz de las velas y para dormir por la noche.

La cuarta jornada es corto, un poco de transición para descansar ante las dos siguientes que nos obligaran a traspasar altísimos collados. Vamos del Lago de Ifni a las primeras poblaciones del valle: Tirhaltine, Tisgouane, Takatert, hasta llegar a Amzouart, donde pasaremos noche. Jordi y yo miramos la cota 2.785 m que resulta ser el inicio de la larguísima arista de ascenso al Toubkal desde el E.S.E., un bonito y arduo proyecto para un próximo invierno.

El valle de Assif Tifnoute, donde se localiza la pequeña aldea donde dormimos, nos sorprende por la verdor de su vegetación de ribera y cultivos, alimentada por sistemas de riego artificiales.

La siguiente jornada empezamos subiendo y subiendo, ganando altura, abandonando de pronto la verdor del valle para entrar de nuevo en un inabastable pedregal y subir a base de paciencia hasta el collado de Tizi n’Ououraïne, de 3.120 m. Al lado opuesto el valle se transforma en una especie de garganta, bañada por una torrentera y nos conduce al lejano paraje del valle de Assif Tifni, donde tan solo encontraremos sistemas de cabañas – corrales muy rudimentarios donde los pastores y sus familias pasan los meses de bonanza. Nos cobijamos en uno de los sistemas de cabañas troglodíticas conocidas como Azid Adouz.

A la caída de la noche adquirimos un cordero que nuestros guías – arrieros sacrifican y que será la cena de despedida a celebrar la próxima noche. Hoy tenemos la sensación de dormir en un lugar remotísimo, perdido de la mano de Dios (mejor dicho Alá), un lugar de aquellos que te alegras conocer cuando decides salir de los circuitos populares.
El sexto día de nuevo remontamos hacia el sur para traspasar el collado de Tizi Likemt, de 3.555 m, donde hay una pequeña construcción y una antena. Al lado siguiente baja un camino muy bien trazado pero con decenas y decenas de marcadas curvas. Una de esas vertientes que agradeces hacer de bajada en vez de subida, a pesar de los cual se hace bastante larga e interminable.

Al pie del valle hay un rosario de poblaciones, algunas de ellas muy altas, a más de 2.300 metros de altura. Nosotros pernoctamos en Bonaska, donde disfrutamos de unas espectaculares vistas de la cresta Fouzrou n’Ougouti, cuya vertiente norte aún reserva algún pequeño resquicio de nieve y que de buen seguro que será un escenario idóneo para el alpinismo de exploración en invierno… tiempo al tiempo.

La última jornada del trekking también es corta en horas, a pesar de que en distancia resulta ser más larga que otras de las jornadas que requerirán más horas de marcha. Pasamos por los pueblos de Ouaneskra, Tamguist y Tinerhourhine y traspasamos el collado de Tizi n’Tamatert, donde cruzamos la carretera.

Al otro lado del collado nos sorprende un tramo de bosque mediterráneo, el primer y único bosque de la travesía, descendemos a Imlil en el último día del ramadán. Toca despedida e iniciar una tercera fase del viaje, ya destinado a la ascensión de cumbres y crestas, pero eso… eso… ya es otra historia.

Tenemos en el zurrón uno de los diversos Tours que nos ofrece el Toubkal. Quizás el más largo y completo alrededor de la montaña. 100% recomendable.

Si estas interesado en ver los programas del Tour al Toubkal, CLICKA LA FRASE.
Autor PAKO CRESTAS


Desierto oriental, al que se accede desde la costa mediterránea oriental desde los puertos de Melilla y Nador, a través de la ciudad de Oujda , siendo su centro el gran oasis de Firguid, junto a la frontera argelina. Es la zona más cercana, aunque no está preparada para el turismo y escasean los establecimientos de calidad. Una alternativa es la Meseta del Rekkam zona esteparia que separa el Rif y el Atlas del Sahara, que se puede recorrer desde Debdou o desde Jerada.







Camino bien trazado a pesar del terreno pedregoso. En invierno casi siempre hay una buena traza muy marcada, dura y consistente. Justo después de las fuertes nevadas, rápidamente se vuelve a abrir la traza, lo que garantiza que sea un itinerario también fácil de re-seguir en invierno.





Hoy en día son muchas las vías de la zona, pero ninguna realmente fácil. En el presente blog queremos recopilar reseñas y dejaros los enlaces para que podáis consultar las webs o blogs de referencia donde os facilitaran más información de las mismas (crónicas, detalles técnicos, fechas de las primeras ascensiones, equipamiento, características)













Directamente por debajo del hombro y por encima del valle de Amrharas n’Iglioua,


Hace ya bastantes años que fui por primera vez a la zona del Toubkal, en concreto fue en un ya lejano año 1991 y esta pequeña aventurilla a Marruecos fue nuestro primer viaje fuera de Europa de la que entonces era mi pareja, Neus Domènech, y yo.


























Aprovechando nuestra pequeña salida con grupo organizada en diciembre del 2016, Jordi Mons y yo programamos una ascensión exprés a la vertiente este de Pic Tadat, situada justo delante del refugio, a la derecha del característico Pic de Biiguinnoussene. La necesidad de madrugar se impuso, ya que teníamos que hacer todo lo posible para estar al mediodía en Imlil para poder bajar con el resto del grupo a Marrakech. En un principio habíamos programado escalar un sistema de canales i goulottes directos que discurren por la mitad de la vertiente e ir al encuentro de una corta pero bonita cascada que es bien visible desde el refugio.










