Aremd visto desde la carretera de acceso, al fondo del valle se observa la famosa y turística cascada de Imlil. Buenos contrastes de colores entre el azul del cielo, la tórrida tierra y el verde fondo del valle con los bosques de ribera bien regados gracias a la acción del hombre
Panorámica de Aremd, un pueblo en constante crecimiento que quizás en breve gane la hegemonía turística al propio corazón de Imlil
Panorámica del valle de Imlil y sus pueblos bereberes, más bien barrios hoy en dia. Obsérvese en el margen izquierdo las casas antiguas situadas sobre el montículo terroso. El emplazamiento original del pueblo, sobre el cual tenían cierta protección. Es como un pequeño pueblo amurallado dentro de la población principal de Imlil.
Caminando a cubierto de la siempre agradecida sombra de los árboles de ribera. Todo un regalo en el inicio de etapa hacia el refugio. La protección durará poco. Más tarde el sol castiga y las sombras brillan por su ausencia
Inicio de la subida, cuando ya llevamos unos 30 minutos de cuesta mantenida tras haber dejado atrás el altiplano de Aremd. El característico cartel de entrada al parque nos da la bienvenida en 4 idiomas. Parada obligatoria y foto de rigor.
La esplanada del refugio, aprovechando que a los 3mil metros el ambiente ya no es tan tórrido y dejando pasar la tranquila tarde en la víspera de la ascensión a lo más alto
En la parte alta del Toubkal, circos intermedios del valle de Ikhibi Sur. Los pocos residuos de nieve del invierno ya lejano no tardarán demasiado en desaparecer definitivamente. Estamos en África y muy a pesar de la altura superior a 4mil metros, el verano aquí se escribe con mayúsculas
Foto de cumbre. Todo el grupo en lo alto del Toubkal. Como siempre en verano es muy aconsejable madrugar y ver salir el sol desde la cima. Todo un espectáculo que además cuenta con otras ventajas: de noche la subida no se hace tan monótona y el fresco nocturno ayuda a hacer la ascensión más liviana. Más tarde la bajada también se efectuará con unas temperaturas aceptables. Queda tiempo para descansar y comer con calma en el refugio antes de emprender la larga bajada a Imlil.
Con la intención de ascender de nuevo al Adrar Iferouane e ir conociendo poco a poco todas sus vertientes y recorridos de ascensión, organicé en julio del 2022 una travesía “de autor” para coronar esta gran mole desde el sur y más tarde llegar a los alto del Toubkal por el siempre gratificante itinerario del Lago Ifni.
FOTO PAKO CRESTAS
La primera jornada del viaje (o segunda si se tiene en consideración el dia previo de avión) es un largo dia de coche, ya que desde Marrakech hay que traspasar la cordillera de norte a sur, para acceder a los pueblos del valle n’Tisgui. Larga quilometrada con incontables curvas de asfalto. Nada que ver con la rápido acceso de Marrakech a Imlil que comporta apenas una hora de conducción.
FOTO PAKO CRESTAS
Tarde de chubascos breves e intermitentes en la población de Amzouzart por donde paseamos, dejamos discurrir el tiempo previo a la cena y nos preparamos para iniciar al dia siguiente, la larga y desconocida travesía.
El primer dia de caminata tenemos un pequeño transporte hasta la pequeña mezquita de Tizi n’Ougount donde iniciamos la marcha. A pesar de ser aún pronto por la mañana, el sol aprieta fuerte en las zonas bajas y las primeras cuestas, que no dan tregua en lo que respecta a su inclinación constante, se nos antojan antipáticas y pesadas.
FOTO PAKO CRESTAS
Más tarde nos internamos en una especie de canchales que asemejan interminables y por los que, sorprendentemente, se dibuja un camino más cómodo de lo que a primera vista podría parecer. Cerca de cordal nos sorprende una refrescante fuente de agua fresca que nos alivia la sed. A esta altura las vistas ya son, simplemente, extraordinarias.
FOTO PAKO CRESTAS
Ya en el cordal de Adrar n’Dern nos sorprende una violenta tormenta con truenos y granizo. En una primera instancia renunciamos a la cumbre, lo que maldigo en mi interior ya que mi intención era medir por segunda vez su altura, con la esperanza de confirmar que se trata del último 4mil del Atlas. La prudencia se impone, por lo que nos dirigimos hacia los azibs de n’Ouoraïne donde tenemos previsto pasar la noche.
FOTO PAKO CRESTAS
Afortunadamente la tormenta marcha tan rápido como vino y se impone de nuevo el sol y una tarde con unas luces esperanzadoras. Medio grupo prefiere continuar con el descenso y el otro medio nos cargamos de valor y remontamos de nuevo el terreno perdido para ascender al lejano Adrar Iferouane, pasando antes por debajo de Adrar Azrou Isoularen.
FOTO PAKO CRESTAS
La cumbre parece no llegar nunca. Por suerte yo ya conozco el tramo final del cordal y puedo prever cuando llegaremos a la misma. Prefiero no informar a mis compañeros de viaje para no desanimarlos. Ya con al tarde avanzada, contentos y cansados, pisamos los 4.015 m de la cima del Adrar Iferouane. Ya no tengo dudas. Puedo decir en voz alta sin riesgo de equivocarme que estamos ante el 4mil número 15 del Atlas.
FOTO PAKO CRESTAS
Regresamos a buen ritmo para evitar la oscuridad antes de llegar al lugar donde nos esperan nuestros compañeros y donde pasaremos la noche. Los azibs de n’Ouoraïne. Llegamos justo con las últimas luces, disfrutando del paisaje, del lugar, del momento. Huele a delicioso tajín que nos han preparado nuestros cocineros. Hay ganas de comer, ganas de descansar. Alrededor de la tienda corren de un lado a otro las ovejas, extrañadas de la presencia de tan raros huéspedes.
FOTO PAKO CRESTAS
Al dia siguiente amanece con un cielo claro y un sol radiante. Cruzamos el cercano collado de Tizi n’Ouoraïne, con la majestuosa silueta del Toubkal como telón de fondo y bajamos hacia el valle para recorrer los pueblos de Tagouhite, Ibrouane, Tirhaltine y llegar al siempre entrañable lago de Ifni. Sin duda uno de los enclaves con mayor belleza de la cordillera. Tarde tranquila, reposo al lado de las negras aguas del profundo lago. Sobre nosotros el altivo Toubkal y al oeste el tórrido y mineral valle entre angostas paredes por donde subiremos mañana. El aire enrarecido de la tarde le da un aspecto singular, parece un paisaje extraído de otro planeta, otro mundo. Un mundo vacío, mineral, bajo una atmosfera roja y espesa.
FOTO PAKO CRESTAS
A la tercera jornada de travesía remontamos por buen camino el valle hasta el Tizi n’Ouanoums para desembocar ya a la zona archi conocida de los refugios de Toubkal. Nueva tormenta repentina que nos remoja de manera moderada pero breve antes de llegar al resguardo del siempre acogedor refugio del CAF.
FOTO PAKO CRESTAS
El cuarto día realizamos la ascensión clásica al Toubkal con la travesía de los valles de Ikhibi y la visita al motor del avión. Un clásico de verano. Tras la ascensión buena comida en el refugio y descenso a Imlil. Llegamos a la hora de la oración. El sol ya se está poniendo bajo la oculta línea del horizonte. Finalizamos esta bonita travesía que tiene dos partes hartamente diferenciadas, la ascensión al Iferouane que resulta ser una gran desconocida hasta para los lugareños, y la archi recorrida subida a lo más alto, al casi siempre amable Toubkal.
FOTO PAKO CRESTAS
Esta travesia la realizamos en julio del 2022 con la participación de Yana Peris, Pep Nebot, Julian Pallas, Joanmi Crisvet, Pau Esdoda, los guias y muleros locales y yo (Pako Crestas).
Tras mi segunda ascensión al Iferouane y las consultas realizas con el Google satélite o mapas que utilizan el mismo como seria el mapy.cz, ya no me cabe duda de que el solitario, bonachón i gigantesco Adrar Iferouane, es un 4mil más del Atlas (como antaño se consideraba), de altura 4.002 (según mapa satélite) a 4.012 – 4.015 según las dos mediciones que he realizado personalmente con el GPS
FOTO PAKO CRESTAS
Por tal motivo he decidido incorporarlo a mis próximos “circuitos de autor” (considérese como tales todos los programas que no son los comúnmente ofrecidos por las incontables agencias de viajes y trekking que actuamos en la zona, las cuales, el 95% se limitan al clásico Toubkal exprés o a la trilogía Toubkal – Ras – Timesguida). Cabe decir que los guías locales no se calientan demasiado la cabeza, prefieren su rutina segura, su zona de confort y la mayoría de clientes que vienen a estas montañas, ya sea por la desconocimiento, por la falta de interés, o por que hoy en dia priva la “montaña consumo” (si has subido al Toubkal todo el mundo sabe dónde has estado y recibes muchos “likes” en el Instagram, pero si subes al Iferouane, no lo conoce ni el apuntador), factores todos ellos que seguramente harán que, aunque oficialmente se reconozca en un futuro más o menos cercano al Iferouane como cumbre de más 4mil, no dejará de perder su aura de absoluta soledad. Solo recibirá algún que otra visita que romperá la casi impermeable solitud que gobierna la gran montaña hoy en dia.
FOTO PAKO CRESTAS
El Adrar Iferouane siempre lo había observado desde lo lejos, sobre todo desde la frecuentemente visitada cumbre del Toubkal. Cabe decir que siempre lo había considerado un casi 4mil, dando por buena la altitud errónea de los mapas como el de la editorial piolet, cuyo autor/res nunca hoyaron la cumbre con dispositivos fiables, o, simplemente, con casi total seguridad, se puede afirmar que no pisaron la lejana cima.
La primera vez que caminé cerca de esta mole fue durante la gran travesía de 20 días que realicé con mi hijo (entonces de 13 años) para enlazar M Goun y Toubkal. En aquel entonces descubrí el valle de n’Tinnzer con sus incontables Azibs y dormimos en el altivo collado de Tizi n’Ouoraïne, rodeamos la gigantesca montaña, fotografié sus extensas y redondeadas laderas, pero no tuvimos tiempo ni intención de escalar hasta lo más alto. No en vano la cumbre queda siempre muy lejos y requiere una atención especial de horas que no disponíamos en nuestro plan de travesía.
Durante la edición de otro “trekking de autor” que denominé “Toubkal Sauvage” que fue una bonita travesía desde Oukaïmeden al Toubkal pasando por los valles de Tacheddirt, n’Tinnzer y Tissaldaï, sí que tuve la posibilidad de hacer a la carrera, subiendo solo e imponiéndome un buen ritmo, la cumbre del Adrar Iferouane, con tal de sacarme la “espinita”, aprovechando una larga tarde veraniega mientras el resto del grupo aprovechaba para descansar de la caminata matinal.
FOTO PAKO CRESTAS
La sorpresa fue mayúscula cuando el GPS me marcó más de 4.000 metros en la cumbre, en concreto 4.012 m. Cabía la posibilidad de que el dispositivo estuviese estropeado, pero dos días más tarde clavaba la altitud exacta en la cumbre del Toubkal, 4.167 m. “12 metros son muchos para que exista una disfunción tal en dos días … los GPS actuales se equivocan por poco, margen de error 5 a 10 m”, pensé en aquella ocasión. Ya para entonces, sin querer hacer sonar demasiado las campanas, ya escribí una crónica de la ascensión, junto con su correspondiente ficha técnica, bajo el titulo “Adrar Iferouane, un 4mil más del Atlas”
Había que volver para tomar, como mínimo, una segunda medición partiendo de nuevo desde otro punto, en otras fechas y a ser posible por otra ruta, para ver cual era el resultado del siempre fiel GPS en la cumbre.
FOTO PAKO CRESTAS
Mi segunda tentativa a la cumbre se quedó en eso, en “intento”. En el febrero pre-covid, ya con medio mundo convulsionado por la incipiente pandemia, y sin aún sospechar lo desastrosa que resultaría para mi a nivel profesional (el sector del turismo fue sin duda uno de los más afectados), aprovechando un invierno extraordinariamente seco, realicé en solitario una larga travesía de cordales de cumbres demás de 3.700 y 3.800 m enlazando el Tizi n’Tarharat y las cumbres de Agounss n’Tiniline y Adrar n’Dern con la intención de finalizar en el lejanísimo y remoto Adrar Iferouane.
En aquella ocasión realicé una gélida acampada (no había nieve, pero el frio era penetrante) en el bonito collado de Tizi n’Ouoraïne, donde me entró cierta nostalgia al recordar aquella ya pasada tarde de verano en que acampé en este verde lugar disfrutando de la compañía de mi hijo. En febrero la hierba estaba muerta y quemada y por doquier el riachuelo mostraba más hielo que agua.
FOTO PAKO CRESTAS
Al dia siguiente tocaba madrugar para ascender el Adrar Iferouane y volver ese mismo día, como tenía previsto y pactado, al alejado pueblo de Imlil. El ascenso a la cumbre más alta del Iferouane comportaba alejarme aun más del punto de destino, lo que me obligaba, muy a pesar del penetrante frio del alba, a madrugar y retomar la marcha antes de la salida del sol.
Por desgracia me dormí. El frio consumió las baterías del teléfono móvil (que a la vez me servía de despertador) y el mismo no sonó. Al despertarme y ver la luz del nuevo dia ya tuve la certeza inmediata que aquel dia no pisaría la cumbre, ya no había tiempo material de llegar a ella y volver a Imlil esa misma jornada, por lo que me quedé con la incerteza de volver a cotejar la altura de la cumbre por segunda vez y confirmar o desmentir el anterior resultado.
En julio del 2023, con la intención de volver de nuevo a la cumbre, y bajo el titulo de “Toubkal por el 4mil olvidado”, volví a ascender al Iferouane por la vertiente sur, en concreto desde el pueblo de Tizi n’Ougount. Se trata de una larguísima ascensión con gran desnivel (como todas las rutas de ascensión de esta montaña) y al realizarla en travesía descendimos por el cordal occidental hasta el collado de Tizi n’Ouoraïne (en cuyas proximidades también hicimos noche, concretamente en los azibs n’Ouoraïne), completando así la ruta que ni pude finalizar el febrero del 2020.
La cumbre, siempre lejana, siempre precedida por pequeñas cotas, por falsas cimas, se hizo de rogar, y yo, GPS en mano estaba más y más impaciente a medida que me acercaba a la misma y la altura se aproximaba más y más, de manera lenta pero constante, a los 4mil metros. Hice participe de este juego a mis compañeros que al final se mostraban tan intrigados como yo por saber cual seria la altura exacta que marcaria el GPS al llegar al hito somital.
FOTO PAKO CRESTAS
El llegar a la cumbre y con poco disimulado júbilo, comprobé que el GPS marcaba de nuevo 4.015 m en la cima (dos días más tarde marcaria 4.069 m en Toubkal), por lo que ya podía confirmar con casi total rotundidad de que estamos ante el último 4 mil del alto Atlas. El número quince. Un objetivo más para los coleccionistas de cumbres. Sin dudarlo ya he incluido el mismo en los dibujos de las cumbres de más de 4mil metros de la camiseta del centenario de la primera ascensión al Toubkal.
Con la intención de rematar el trabajo y medir por tercera vez la cumbre, tengo la previsión de hacer una última incursión, esta vez en invierno y, a ser posible, según condiciones, con raquetas de nieve, en lo que será un nuevo itinerario de autor (edición única y exclusiva) que nos llevará desde Ourika al remoto pueblo de Amenzel (único pueblo que conozco del Alto Atlas donde no llega una pista, solo se puede acceder caminando, y que se sitúa a la nada desdeñable altura de 2.500 m, lo que le convierte en el pueblo más alto de la cordillera). Lugar en que haremos noche. Al dia siguiente alcanzaremos el collado de Tizi n’Imchichki y desde allá subiremos por el larguísimo cordal de Adrar n’Tarourh hasta la cumbre para descender a dormir a los Azibs de n’Tinnzer. Al dia siguiente remontaremos el Tizi Likent y descenderemos a Tacheddirt donde daremos por finalizada la travesía de 3 días. Fecha prevista invierno 2024. Interesados en formar parte de esta “micro aventura” contactar por privado. Será, con bastante seguridad, mi última incursión “comercial” a esta montaña que ya habré subido, si cumplo con el pronóstico de ruta, por todos sus cordales, valles y vertientes.