CRONICA TOUBKAL DICIEMBRE 2020 – PRIMER GRUPO EXTRANJERO AL TOUBKAL POST PANDEMIA.

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FOTO PAKO CRESTAS

Fuimos los primeros, no solo a nivel de pais … fuimos los primeros a nivel internacional. El primer grupo relativamente grande de montañeros no marroquíes que subían al Toubkal tras el estallido mundial de la pandemia del covid que afectó de lleno a Europa en marzo del 2020. Orgulloso, terriblemente orgulloso de ser la primera punta de lanza que rompe este periodo oscuro, largo, tedioso, terrible.

Pako, sabíamos que si alguien vendría primero con un grupo, ese serias tu… Me comentó más de un local, que explicaba con la típica resignación musulmana como aceptan el sino de los tiempos. Con pesar, tristeza, pobreza. La voluntad de Alá, en forma de crisis sanitaria y económica vuelve a pedirles temple, resistencia, resignación. Todo escapa a nuestra voluntad. Alá todo lo dispone allá donde todo se puede.

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A nosotros, estresados occidentales del mundo moderno, llenos de ultra actividad vacua, egos virtuales y micro protagonismos en nuestro idolatrado mundo de las redes y los manipuladores medios de comunicación, nos cuesta poder comprender esta visión de la existencia. Si bien, cabe decir, que a nivel personal cada vez me encuentro más afín a ella y cada vez veo que nuestra sociedad es mucho más influenciable, miedosa y controlable que la suya.

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Está claro que si una cosa ha demostrado la pandemia del covid es que los grandes poderes y los medios de comunicación pueden hacer lo que quieran, absolutamente lo que quieran y manipularnos a su antojo, solo con un simple estímulo: EL MIEDO. En este aspecto somos infinitamente más débiles que los creyentes religiosos. Somos mucho más manipulables. Al menos la religión no deja de ser un código de conducta. La religión nos permite acceder a nuestro propio mundo interior en nuestro absurdo intento a dialogar con Dios o con una supuesta esperitualidad. Aquello que unos llaman Fe (los seres creyentes) y otros Meditación (los seres espirituales). La nueva sociedad donde somos auténticos siervos de los medios de comunicación y las redes sociales, EL MIEDO solo responde a un motivo, aún más ruin si cabe que el adoctrinamiento religioso, solo responde AL PODER por el PODER. El covid nos ha demostrado que somos más manipulables ahora que los habitantes del Medievo cuando los sacerdotes amenazan con la apocalipsis y el infierno eterno.

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Por suerte aún hay en día viajeros de verdad con cierto sentido de “rebeldía” o espíritu aventurero. Si no fuese por ellos no hubiese vuelto a viajar. Hoy en día el turista se queda en casa. Solo viaja el verdadero viajero. Al organizar el viaje debo responder mil y una veces a los repetidos miedos de los interesados en venir, algunos de ellos realmente irresolubles. Nadie ni nunca podemos tener la seguridad absoluta. Si no queremos que nos pase nada de nada, ni tener accidentes con el coche, ni que nos atraquen, ni enfermar, ni que nos pueda pasar algo por la calle, ni que nos lastimen emocionalmente, lo mejor que podemos hacer es cavar un hoyo de 2 metros y tirarnos nosotros mismos tierra encima.

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Y así, con un par, sorteando todos los enormes peligros potenciales a los que nos enfrentamos (controles de la KGB en los aeropuertos, helicópteros persiguiéndonos de camino al aeropuerto, huidas al puro estilo Tom Cruise, cazadores de covid a sueldo, zombis por los pasillos, etc…) viajamos sin mayor problemas a Marruecos y como tantas otras veces, los aviones vuelan, alguien los pilota, despegan y aterrizan y no se han olvidado de rellenar los depósitos de combustibles. Los aeropuertos estan en su sitio, no hay mutantes leprosos pululando por las pistas y nos vienen a buscar al llegar a Marrakech las caras amigas y tan familiares.

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Nos encontramos un Marrakech triste, vacio. Aquí también hay restricciones y crisis económica. Como es de suponer, el covid está siendo un verdadero mazazo a las economías locales. Llegamos a Imlil y todos nos dicen lo mismo: Poco trabajo, mucho dormir, mucho zanga, zanga. Ojalá nosotros pudiésemos tener una visión tan simple y optimista de la vida.

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Subimos solos, somos el único grupo, solos estamos en el refugio y solos estamos en la cumbre al día siguiente. La mayoría de los chiringuitos que normalmente estan abiertos, ahora estan cerrados. Los pocos que hay abiertos esperan y confían, con resignación musulmana, que el temporal pase más pronto que tarde.

Poco trabajo, nada…. ¿Como está la familia? …. Gracias por venir amigo. Bienvenido. Esperemos que el 2021 sea mejor… In šāʾ Allāh

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Qué decir de la subida… pues que como tantas otras veces, encontramos un tiempo perfecto. Personalmente me encontré mal el día de subida al refugio. Llevaba un catarro encima que intenté disimular a base de medicamentos para evitar la subida de fiebre (y por tanto la posibilidad de que ya no me dejasen entrar al aeropuerto)… y no sé que me sintió peor… el catarro en sí o la sobredosis de química. Por suerte mi ya atrotinado cuerpo aún es de metabolismo rápido y tras probar la mejor medicina, que es el descanso, pude subir sin problemas al Toubkal al día siguiente.

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Día claro, ventoso, frío, con grandes vistas. Este año ha nevado ya lo suficiente. Ni mucho ni poco. Las montañas están hermosas. Radiantes, blancas, ajenas, irreales. Más solitarias que nunca. Mientras dure la maldita pandemia disfrutaremos de un Toubkal íntimo, ancestral, solitario. Un Toubkal irrepetible. No hay mal que por bien no venga.

En resumen. Viajar en época de covid al Atlas tiene sus ventajas e inconvenientes. Los inconvenientes es la mayor burocracia para entrar (que tampoco no es tanta) y las hastiosas pruebas PCR para entrar y para salir. El coste de las pruebas se ver hartamente compensado por el bajo precio de los billetes de avión. Hemos volado por poco menos 200,00 euros, comprando billetes a última hora, en una época del año en que suelen costar más de 400,00 euros o hasta 500,00.

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Ventajas… varias. La primera, poco útil pero divertida, es poder constatar la incredulidad de los que se quedan en casa con sus eslóganes de “juntos saldremos de esta”, “mañana será mejor” y pintan pancartitas con arco iris y unicornios de colores, y ven como en otra dimensión desconocida alguien, que seguramente consideraran un energúmeno delincuente y un inmadaptado peligroso en potencia (y que tan solo ha contratado un billete de avión, se ha hecho las correspondientes pruebas PCR y sigue escrupulosamente todos los requisitos para salir y entrar del país de origen al de destino, y viceversa), está refregándole por la cara que quizás exista vida más allá del crisálida de miedo en el que se han vuelto envueltos la mayoría de los conciudadanos del “mundo civilizado”

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Otra de las principales ventajas, (la más importante, sin duda alguna), es saber que estamos ayudando de nuevo a la economía local de esta zona que tanto lo necesita. El valle y sus gentes viven, principalmente, de nuestras ascensiones al Toubkal… y yo casi que formo parte de ellos, ya que en este aspecto el paralelismo roza el absolutismo.

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La tercera ventaja, un poco contradictoria con la anterior, es que a los que nos gusta la montaña solitaria y auténtica, podremos disfrutar de un Toubkal casi en exclusivo. Nunca más podremos estar en los refugios durante las vacaciones de Navidad o Semana Santa sin que estén 100% abarrotados. Esto pasará y ya no volverá a verse en muchos, muchos, años. Quizás nunca.

Sea como sea, no pararemos, no podemos parar. Ya ha quedado más que demostrado que siguiendo unas normas de seguridad sanitaria estrictas que se juntan a las ya históricas normas de seguridad que se fueron implantando poco a poco por el terrorismo, hoy en día es posible viajar de nuevo. Y a aquellos que tengan ganas de viajar… que se vayan acostumbrando… porque todos estos controles han venido para quedarse. Si esperamos a que las cosas sean como antes, os aconsejo comprar kilos y kilos de rotuladores para continuar pintando arco iris y unicornios de colores hasta el final de vuestros días.

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Mientras tanto, yo volveré una y otra vez al finísimo aire de los 4mil metros del Norte de África, y todos aquellos que queráis acompañarme, como siempre, seréis sinceramente —bienvenidos.

Salida realizada en diciembre del 2020 junto con Koke Romero, Alejandro Rodríguez, Ceferino Parra, Ingrid Ardevol, Carlos Gallego, Albert Pérez y el guía Mohmad Crestas.

Próximas salidas programadas al Toubkal en febrero, abril y mayo 2021. Más info de nuestros programas en: https://www.catalonia-trekking.com/viajes-mon-petit/

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2 respuestas para “CRONICA TOUBKAL DICIEMBRE 2020 – PRIMER GRUPO EXTRANJERO AL TOUBKAL POST PANDEMIA.”

  1. Buena descripción. Grandes verdades las que cuentas. Subida preciosa y estimulante y que con mucha gente no hubiéramos podido disfrutar de la cumbre en el rinconcito refugiado del viento donde repusimos energias con el calorcito de los rayos directos del sol matutino. Poesía en estado puro. Gracias Pako y un abrazo.

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